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CONVERSACIÓN DE FRANCESC MAURI Y SARA PÉREZ

CONVERSACIÓN ENTRE FRANCESC MAURI Y SARA PÉREZ

Aprovechamos el Día de la Tierra para hablar con Francesc Mauri. El hombre del tiempo de TV3 que nos ha acompañado tantos mediodías y nochesmientras comíamos o cenábamosEl que esperábamos con impaciència cuando se acerca el fin de semanapero también el de Catalunya Ràdio, el de MeteoMauri sus apuntes para hacer que cada uno de nosotros con pequeñas accionehacer nuestro mundo másostenible.  Nos desplazamos a los estudios de TV3 para tener una conversación entre él y Sara Pérez 

¡Gracias por atendernos y por ser tan accesible!  

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3 ALUMNOS DE LA ESCUELA DE FALSET SE VUELVEN A ENCONTRAR

3 ALUMNOS DE LA ESCUELA DE FALSET SE VUELVEN A ENCONTRAR

Reunimos a Elisabet Anguera (Agrícola de Corbera d’Ebre), Joan Asens (Orto Vins) y Jordi Vidal (La Conreria d’Escaladei) exalumnos de las primeras promociones de la Escuela de Viticultura y Enología de Falset. Recuerdos, anécdotas… a continuación, os dejamos con un vídeo resumen del encuentro que tuvo lugar el pasado día 2 de marzo.

ELISABET, JOAN, JORDI. MUCHAS GRACIAS POR VUESTRO TIEMPO.

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LAS COOPERATIVAS EN LOS AÑOS 80

LAS COOPERATIVAS EN LOS AÑOS 80

Hacia 1983, el presidente del INCAVI Jaume Ciurana hizo posible la firma de un convenio con el colegio Sant Pau para dar un Servicio de análisis de vinos oficiales, dependiendo de la Estación Enológica de Reus, y una asesoría técnica a las cooperativas del Priorat, Terra Alta y Ribera de Ebre. Así, INCAVI, además de hacer posible la ampliación de una nueva especialidad de Formación Profesional, la de Viticultura y Enología de segundo grado, ayudó económicamente, aportando parte de nuestro sueldo, por mi dedicación como asesor técnico de las tres comarcas mencionadas y del servicio de análisis que hacíamos.

Mi tasca como asesor de las cooperativas consistía en hacer charlas para orientarlos a elaborar vinos de más calidad y enfocarlos a la comercialización. Estas acciones tuvieron su fruto durante los tres o cuatro años que duro mi dedicación.

Entre los años 1983 y 1985 me dediqué a sondear los problemas y las opiniones que tenían las juntas de las cooperativas de las tres comarcas. Había dos cooperativas de segundo grado, la del Priorat y la del Bajo Priorat.

La del Bajo Priorat (en ese tiempo no existía todavía la D.O. Montsant) estaba centralizada en la cooperativa de Falset, y tenían un gran problema. Hacía 2 o 3 años que habían vendido un camión de vino embotellado y no había manera de cobrarlo. En cada reunión que hacían, salía el tema de la deuda y todos estaban muy preocupados. Al final les propuse que me diesen la responsabilidad de encargarme de cobrarla. Después de muchos viajes a Barcelona, 56 llamadas de teléfono (me lo anoté) y bajo “amenaza” de publicarlo en la prensa con nombres propios si no pagaban, finalmente la cooperativa cobro toda la deuda.

En otra ocasión, el presidente de la Diputación de Tarragona hizo un mitin político en Torroja del Priorat, donde resaltó que la Diputación tenía dinero para hacer proyectos si se presentaba alguno que fuera realmente interesante. Esa promesa hecha públicamente por el presidente de la Diputación tenía validez, y pensé que valía la pena guardar esta “super promesa” para alguna buena ocasión. La buena ocasión no tardó mucho en llegar…

Por aquellas fechas se celebraba la Fiesta del Vino del Priorat (era una fiesta que se hacía cada año en un pueblo distinto) y aquel año tocaba hacerla en Porrera. Entre otros eventos, se hacía una reunión con todas las cooperativas. Se hizo en la iglesia, había el presidente del INCAVI, Jaume Ciurana, el director de la Estación Enológica de Reus, el Sr. Vidal y Barraquer, todos los presidentes de las cooperativas del Priorat con sus Juntas correspondientes y muchos prioratinos. Jaume Ciurana en su discurso citó la promesa que el presidente de la Diputación de Tarragona había hecho unos días antes en Torroja, sobre el “canon energético”, que era dinero que venía de la Central Nuclear de Ascó para los pueblos cercanos a la central.

Cuando se terminaron los discursos, hicimos otra reunión con Jaume Ciurana, todos los representantes de las cooperativas y yo. Jaume repitió, de nuevo, el tema del dinero que había para destinar a algún proyecto que fuera positivo para Priorat. Se propusieron muchas cosas, pero ninguna viable. Cuando se terminó la reunión nos quedamos los dos solos y yo le dije:

Mira Jaume, en la reunión me ha hecho la impresión como si hubieses atado las manos en la espalda de todos los presidentes, te hubieses sacado un montón de billetes y mostrándoselos, les dijeras: ¡Cogedlos, cogedlos! Y claro, no los podían coger porque tenían las manos atadas.

-¿Por qué me dices esto? – me preguntó Jaume.

-Porque ahora no dan el dinero, tienen que hacer un proyecto dónde todos estén de acuerdo y eso ellos solos no lo harán nunca.

Hazlo tú, tienes mi permiso. El objetivo lo veo claro. En el Priorat hace tiempo que tienen hecha una Cooperativa de segundo grado, y cada pueblo tiene una cooperativa vieja sin recursos mordernos. Ese será el Proyecto, pero ¿se tienen que modernizar las cooperativas existentes? ¿Se tiene que hacer una sola? ¿O dos? Este será tu trabajo de inmediato. Si quieres ya puedes empezar. – me respondió.

Como las asambleas que se hacían en las cooperativas eran un suplicio porque todo el mundo quería tener la razón y no se centraban en el objetivo de la reunión, lo que alargaba i alargaba las reuniones sin resolver nada al final, y eso me daba mucho miedo. Estuve un tiempo pensando y al final concluí que todas las decisiones se tenían que definir en tres reuniones y que cada reunión no durase más de 2 horas.

1ª Reunión. Punto: Decidir cuántas bodegas se querían construir: una o dos, o bien remodelar la existente en cada uno de los nueve pueblos.

Respuesta de los presidentes: Por unanimidad se decidió construir de nuevo una sola bodega para todo Priorat.

Ahora los presidentes lo tenían que presentar en la Asamblea de cada pueblo y en la siguiente reunión, llevar el acta del acuerdo.

2ª Reunión. Punto 1: Presentar por escrito la respuesta de cada Cooperativa, si estaban o no de acuerdo, para construir una sola bodega para todo Priorat, y que el transporte de la uva de todos los pueblos se repartiera, equitativamente, entre todos los socios.

La respuesta fue afirmativa, por lo tanto, quedaba aprobado el primer tema.

Punto 2: Decidir en qué pueblo se tenía que ubicar la bodega comunitaria.

Este fue un tema un poco espinoso, los comentarios para todos los pueblos estaban en ebullición, todos buscaban la justificación de que su pueblo era el más adecuado. Yo ya me temía que la reunión de presidentes dónde se tenía que decidir eso sería una jaula de grillos y acabarían con una discusión sin fin. Por ese motivo, con antelación, hice los cálculos del coste de transporte, en las 9 situaciones diferentes, simulando que la bodega estuviera en cada uno de los pueblos, a partir de las distancias entre los pueblos y los quilos de producción de cada uno de ellos. En el cuadro se vio que el transporte resultaba más barato si se construía en Gratallops. La reunión duró media horita y todos estuvieron de acuerdo, ¡era evidente!

Resultado de la reunión de presidentes: Gratallops sede de la Bodega Comarcal.

Resultado de les reuniones de les Asambleas de las cooperativas: Gratallops sede de la Bodega Comarcal.  ¡Propuesta aceptada!

3ª Reunión. Punto: La Cooperativa de Gratallops tiene que ceder su bodega actual, para construir la nueva bodega comarcal.

Respuesta de la Cooperativa de Gratallops: Lo acepta y cede el edificio de la Cooperativa, para la construcción de la Nueva Bodega.

A partir de ese momento me puse a redactar el proyecto y le propuse al arquitecto Hermenegild Pujades, relacionado con Bellmunt del Priorat, que hiciera un esbozo del futuro edificio de la nueva bodega para incorporarlo con mi proyecto y así entregarlo al INCAVI para que lo llevase a cabo.

Estoy convencido que esta bodega ha sido una pieza clave para la mejora de la Calidad de los vinos de la Cooperativa Comarcal de la D.O. Priorat, y junto con los vinos que empezamos los productores de los “Closos”, fue el principio del cambio hacia un reconocimiento mundial del Priorat como zona específica de vinos de calidad.

Otra vez más, tenemos que agradecer a Jaume Ciurana su interés para mejorar la comarca del Priorat.

Josep Lluís Pérez
Mas Martinet

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CONVERSANDO CON MARIA CARME SIMÓ

CONVERSANDO CON MARIA CARME SIMÓ.

Hoy, 8 de marzo, nuestro sencillo homenaje a la mujer trabajadora. Escogemos una conversación entre dos mujeres. Sara Pérez, nuestra Sara, y una mujer increíble, Maria Carme Simó, de Bellmunt del Priorat. Payesa, ante todo, pero también ha sido Presidenta del CIT (Centro de Iniciativas Turísticas), Alcaldesa de Bellmunt y Presidenta de la Cooperativa de Gratallops. Luchadora. Todo carácter i toda humildad.

El escenario: su casa. Su comedor. De fondo: la viña, el campo. Reconoce que le gusta, aunque se cansa mucho, pero sigue haciendo la poda, la poda en verde la primera sulfatada (primera y única, “bien mojada la cepa, de abajo hacia arriba”) y a vendimiar.

76 años y se ve de lejos su Fortaleza y, a la vez, su sencillez. Desprende ternura y mucha ilusión. Y cuando repasamos su trayectoria parece extrañada, como si se lo hubiera encontrado sin escoger. Pero sí que escogió porque podíamos haber marchado, pero nos quedamos”. Sí, fue de los que se quedaron a trabajar la tierra, como sus abuelos y bisabuelos. Sin referente femenino a quien parecerse, perdió su madre con 8 años, ella fue haciendo y acabo trabajando en el campo, como “su padre, los tíos, las tías, todos… toda la familia”. Y cuando Sara le pregunta si era la única mujer, responde que sí, claro. Todo hombres, pero se encontró cómoda y se quedó allí, con ellos, en la parte alta de las estructures de poder que existían.

La Maria Carme payesa, tiene viña, olivos, avellanos y un par de almendros. El trabajo que prefiere es la poda y no sabe por qué. “Me gusta podar y ¡mira que son cepas viejas y feas! (…) Hay algunas que son muy feas. Hay otras que no, que son bonitas, así, grandes” Y le pregunta a Sara: Tú que eres técnica (…) Por qué? Si los plantaron todos uno detrás de otro…” Nos explica que los plantó su abuelo y que los plantaba cuando tenía céntimos, porque no iban al banco a buscar dinero. Pero su padre ya no plantó ninguno. O sea que sus cepas deben tener más de 100 años, aunque todavía no las ha analizado para saberlo ciertamente, por lógica… Tiene una viña, toda Garnacha y un terreno muy fértil donde crece mucha hierba en primavera: “Y cada temporadita sale una hierba distinta. Ahora de color azul, ahora unas florecitas amarillas, unas blancas, unos gallitos, después otras que son amarillas y blancas (…) ¡Y no veo las cepas!”  

Sara le pregunta si hay relevo generacional y ella dice: “hay el vecino del lado, un chico joven que ha estudiado en Falset y en Tarragona” pero también nos habla del su sobrino que ha ido plantando viña y de otros no tan jóvenes como el chico de al lado, pero jóvenes, al fin y al cabo, que han comprado fincas y las trabajan. Y en Bellmunt, al menos, no han desaparecido tantas fincas.

Para hablar de Maria Carme luchadora nos remontamos al Priorat de antes, donde todos los payeses eran socios de la cooperativa y “las cooperativas iban mal, no vendían el vino (…) y el payes iba a su aire” dice Maria Carme. Un director general de Madrid “en tiempo de Franco” consideró que Priorat merecía ser considerado y se creó el CIT (Centro de Iniciativas Turísticas), parecido a lo que sería una oficina de turismo actual, que se dedicaba a dar a conocer Priorat en todas partes. Se la invitó a ferias por toda España y Maria Carme fue escogida presidenta poco después de su fundación.  Lo fue durante 25 años. Sara le pregunta qué promovían y ella, muy divertida, contesta “humo”. Y es que Priorat no tenía restaurantes ni alojamientos y, de hecho, si la zona era conocida, lo era como zona vinícola, no como destino turístico. Por lo tanto “Era algo un poco avanzado para la época, que igual en aquel momento no hacía mucho trabajo, pero …” comenta Sara.

Y llegó la democracia y se hicieron elecciones en los ayuntamientos. Maria Carme fue escogida alcaldesa de Bellmunt en las primeras elecciones, y de hecho cuando Sara le pregunta “¿cómo se te ocurrió?” y contesta como no podía ser de otra forma: “A mí no se me ocurrió ser alcaldesa” Porque le llegó un poco de rebote y hubiese podido decir que no, pero no lo hizo y se atrevió a ser alcaldesa en un momento en que solo había 7 en toda Cataluña.

Un poco más adelante, presidenta de la Cooperativa de Gratallops. También le propusieron, no se le ocurrió a ella. Y también aceptó, no se planteó decir que no. Lo hizo y fue presidenta. En un momento muy difícil para las cooperativas, recordemos lo de que “el payés iba a su aire”. De hecho, Maria Carme estaba en la junta de la Cooperativa de Bellmunt, pero decidió desmarcarse y se fue de la Cooperativa Comarcal, y ahí fue cuando ella decidió irse a la Cooperativa de Gratallops. Y la Cooperativa de Bellmunt no prosperó, de hecho, desapareció. ¿Una intuición? No lo sabe, pero algo debió ver.

Y esta trayectoria le supuso un reconocimiento por su trabajo y por el hecho de ser mujer y, como tal, la invitaron a muchos actos, ella habla de bolos a los que intentó no ir nunca porque “¿qué tengo que decir? ¿qué tienen que decir de mí?” Siempre ha encontrado excusas para no ir a ningún acto “mucho trabajo y muchos problemas” Sara habla de referente y ella reconoce que, a lo mejor sí, pero que “Yo no lo he buscado” Y aunque ella no recuerda todo lo que aportó a la cooperativa y su funcionamiento. Es consciente que cambió las cosas, hubo un antes y un después. Ella responsabiliza del cambio a Jaume Ciurana, el que entonces era Director General del Incavi. Una persona que amaba Priorat y el vino. Era enólogo y descendiente de la comarca, y apostó fuerte para cambiar las cosas: “si se tiene que vender vino se tienen que hacer las cosas bien hechas. Y se tienen que cuidar la uva desde que se planta la cepa hasta que se vende el vino” E iban por las cooperativas repitiendo el discurso y “la gente se los escuchaba y les parecía música celestial” Pensemos que, en ese momento, no había vino embotellado, solo Escaladei embotellaba. Eran finales de los 70 y principios de los años 80.  Y explica: “vinieron con tu padre, René Barbier y todos esos que, claro, pagaban la uva muy bien y se fue mucha gente de la cooperativa porque en la cooperativa no cobraban” Porque el vino se tenía que vender, pero como muy bien decía el padre de la Maria Carme: “se tiene que vender, pero se tiene que cobrar”  

Hizo muchas cosas como presidenta, primero dejarse asesorar por la Federación de Cooperativas, es decir aceptar que no lo sabía todo. Y después y puede que lo más importante de todo, poner un gerente “Porque tiene que haber un gerente. Que un payés no tiene por qué saber ni estar todo el día allí, porque tiene trabajo en el campo y no puede estar todo el día allí, en un despacho” Y poco a poco, la cooperativa se fue adelante y “ahora cobramos cada mes” Y lo dice como si fuera una gran cosa, porque de hecho lo es.

Maria Carme: “Si no hubiésemos estado nosotros, todos ellos, ni René Barbier, ni Álvaro Palacios, ni Carlos Pastrana, no hubiesen encontrado absolutamente nada, sino la cooperativa no hubiese existido. Los payeses ante la evidencia han tenido que hacer las cosas bien hechas. Han tenido que venir de fuera para que lo vieran claro porque a los de aquí no se los creían.”

Sara: “Ha pasado en muchas partes, pero también tiene que ver con el cansancio, de verlo desde dentro, cuando has luchado, cuando has trabajado y no sales adelante. Y no lo ves. Y te lo dicen. Y no lo ves. Y no lo haces. Y te lo dicen. Y no lo ves. Y no lo haces. Entonces alguien lo hace y dices: ah, pues a lo mejor sí. Pero…. ¿no? Se necesita aprender. Lo que tú dices… no sabemos…”

Maria Carme: “Entonces, algunos iluminados que nos lo debíamos creer o no sé lo qué”

Sara: “Lo visteis antes. Pero ya teníais como una intuición. Porque luchaste mucho antes de que nada fuera evidente”

Es curioso como no fueron conscientes de la lucha, de todo lo que defensaron y trabajaron por mantener… pero es verdad que desde la cooperativa se hizo un gran trabajo. Desde la cooperativa y también por parte de Assumpció Peyra en Escaladei, Magdalena de Masia Barril (que no embotelló hasta 1980 y que también iba por todas las ferias a defensar el vino del Priorat), August del Celler Cecilio. I muchos otros que creyeron en el Priorat cuando no era nada. Entre ellos “aquel director general… cómo se llamaba (…) si lo viese, alucinaría, pobre. Porque ese hombre también lo vio”.

Le preguntamos si hubiese hecho algo distinto: “No, me parece que no. A lo mejor no pieso tan lejos. Y ahora todavía menos. Ahora pienso al día. Porque cada día me trae alguna cosa distinta” dice muy convencida.

Sara le pregunta si bebe vino y nos dice: “poco, los domingos” con la familia, con sus hermanas. Le gusta y siempre tiene dos botellas en la cocina, pero solo bebe los domingos. Y, sobre todo, siempre regala vino, tal y como decía Jaume Ciurana y siempre recuerda.

I no puede ser de otra forma, Sara tiene que preguntar por el rancio: “Y los rancios. ¿Habéis hecho rancio alguna vez?” Una barrica de vino rancio que empezó su padre. Un vino rancio de vino blanco (“porque el de vino tinto se echa a perder”). “Y, ¿lo tomas?” le pregunta Sara. “Sí, me gusta. Con dulce. Cuando como dulce. Sí que me gusta” Y lo probamos y brindamos. Vino rancio con galletas. ¡Un lujo!

¡¡Gracias Maria Carme!! ¡Un placer conversar contigo y con todo lo que representas!

 

 

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