EL FORAT DE LLABERIA

Esta semana es el turno del Cesc. La última incorporación al equipo de Mas Martinet, ahora hace un año y medio. Él es el que cuida el vino durante todo el proceso, desde que entra en forma de racimo hasta que se marcha embotellado hacia vuestras casas.

Cesc se trasladó al Priorat hace unos años llamado por el mundo del vino y la viticultura. Pero no solo el vino fue responsable de esta decisión. El paisaje de la comarca y, en concreto, el lugar que ha elegido enseñarnos, también fue muy importante para él.

El Forat de Llaberia le ofreció la paz y la conexión con la comarca que necesitaba para establecerse. Un lugar que siempre le hace sentir cómodo por ser un mirador privilegiado de la llana agrícola y las sierras qué la envuelven. Hoy, el día despunta nublado, pero precisamente esta niebla nos pinta un paisaje de encanto y misterio.

El Forat es una pequeña cueva de 16 m. de recorrido con dos entradas. Para llegar allí seguimos un camino del guerrillero Carrasclet y después de 30 minutos, de breve pero gran intensa subida, llegamos al mirador. La naturaleza calcaría de las propias rocas, ayudada por la acción continua del agua y del viento, originó la aparición de cuevas y grutas como ésta.

Un rincón más a descubrir para los amantes del senderismo y de la naturaleza más salvaje.