DE LA CIUDAD AL MUNDO RURAL: FORMATGERIA LINENS

Jóvenes, espontáneas, naturales, activas, simpáticas y muy trabajadoras. Elena, Mercè y Marina, 3 hermanas que han vuelto al pueblo, Bellmunt del Priorat y han empezado a hacer queso. Han cambiado la vida urbana por la rural y lejos de arrepentirse, están más contentas y felices que nunca. Nos abren la puerta de la Formatgeria Linens y nos enseñan su espacio de trabajo. Una de las plantas de la casa familiar que han reconvertido en tienda, obrador y cámara de maduración. Por el momento. ¡Porque tienen mil ideas!

La tienda, recogida y acogedora. Detrás del mostrador, la entrada en el obrador. Coronando la entrada un letrero que dice: FORMATGERIA LINENS, parece de madera, con un toque retro… y resulta que no, que es de cartón y está cortado a mano por sí mismas. De hecho, nos comentan divertidas: «las letras tenían que ser más pequeñas e iban a la puerta de la tienda, pero no acertamos el tamaño, así que lo aprovechamos también y lo colocamos aquí» Esto ya nos lo dice todo.

Nos cuentan que la pandemia las cogió justo cuando acababan de fundarse como cooperativa y firmar un minicrédito. “Suerte de los ahorros!!” nos apuntan francamente. Y es que todos sus ahorros sirvieron para aguantar más de 1 año… hasta que se agotaron y tuvieron que ponerse las pilas para abrir fuera como fuere. Necesitaban recuperarse y seguir con todos los proyectos que tienen en mente.

Cerrar el círculo haciendo el queso con su leche, sería uno de ellos. En estos momentos cuentan con un rebaño de unas 30 cabras, evidentemente insuficientes para abastecerlas con leche y asegurar una producción regular. Pero las cuidan con gran amor y dedicación. Nos enseñan el corral con ilusión y un punto de orgullo. Las cabras son muy mansas (no necesitan ni perro pastor para sacarlas a pastar porque las siguen allá donde van). Y, también, ¡son preciosas! Las estresamos un poco con nuestra visita que ha implicado un cambio de horario en la comida, pero se nos acercan, nos comen de las manos, nos dejan pasar bien a su lado, se dejan coger e incluso se dejan ordeñar.

Cuando les preguntamos de dónde les ha venido lo de las cabras nos cuentan su historia. Una excursión desafortunada a la Mola de Colldejou (camino equivocado, 4 horas de caminata…) y un hallazgo excepcional: una cabra reciente parida atacada por un perro. Un montón de sangre, la tráquea abierta, la oreja colgando (una imagen algo “gore”) pero la recogieron y acompañaron hasta el pastor del pueblo quien la dio por muerta más que viva. Y ella, Elena, no quiso creerlo (al menos, pensó que si debía morir prefería que “muriese calentita en casa”, nos dice). Total, que después de 9 meses batallando entre la vida y la muerte, sobrevivió, se llama Irati y es la reina del rebaño. Ella fue la responsable de que Elena entrara en la Escuela de Pastores del Pirineo y aprendiera

el oficio. Y se dijo: “¿qué hacer con una cabra? Carne o queso… y nos decidimos por el queso. Y poco a poco, hemos ido aprendiendo a hacer quesos, aunque hemos tenido que realizar muchas pruebas y, poco a poco, todavía…”

Ella fue la incitadora de las otras 2 hermanas, que se sumaron al proyecto rápidamente porque siempre habían querido hacer algo juntas. Y aquí están… cuidando las cabritas, haciendo quesos y aprendiendo todos los días.

Por el momento, se pueden encontrar en la tienda, en Bellmunt, y en el mercado de los martes en Falset. No deje de probar el requesón o el yogur o el queso Linens (un semicurado). También hacen patés, queso con aceite y, en primicia, nos dejaron probar un queso con nueces que estaba buenísimo. Se realizan sus propios fermentos y prueban sabores y nuevas texturas continuamente. No pueden parar quietas. Así que os animamos a seguirlas de cerca a través de su instagram @formatgeria.linens

Gracias por abrirnos las puertas de casa, de la quesería y, sobre todo, por enseñarnos las cabritas.